Fiby es uno de mis adopciones, y la hija de Chinina.
Cuando Chinina tuvo a sus pequeños los dí en adopción y les busqué un hogar a cada uno. Al cabo de los meses el dueño que se encargaba de Fiby tuvo problemas con el dueño del piso, porque no permitían animales. La acogí en mi casa hasta que él pudiera volver a tenerla.
Hasta el día de hoy, no he sabido del dueño. Es el riesgo que se corre al dejar en adopción, por eso pienso que hay que concienciar a la gente de que los animales no son caprichos pasajeros.
Fiby es una gata miedosa y siempre se sentía atacada, aún cuando no se le hacía nada. Pensamos que fué maltratada por su comportamiento. Cada vez etá mejor, y más cariñosa, parece que después de cuatro años se da cuenta de quién la quiere.
