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Quisiera comenzar la sección de consejos contando mi experiencia con Fiby.
Como podeís leer en presentaciones, Fiby ''no pudo'' quedarse con su propietario de adopción y tuve que volver a recogerla.
Era una gata muy arisca. Con sólo ver a algunos miembros de mi familia la gata se ponía a bufar y gruñir. La verdad es que no se ganó un gran sitio en mi casa que digamos.
A mi también me gruñía, pero yo le echaba más cara, al fin y al cabo estaba en mi casa porque yo la acogí y me sentía responsable de ella.
Daba darpazos pero no sacaba las uñas, intentaba morder pero no apretaba y te soltaba cuando te pillaba un ddedo con os dientes... en realidad sólo querían que la dejasen en paz.
Enseguida me di cuenta que lo que tenía era miedo, mucho miedo. Creo que fué maltratada.
Supongo que al igual que me pasó con Fiby, os pasará a vosotros; que adopteis un gato y os coja miedo, sobre todo si ha sido maltratado. Creo que lo gatos guardan más que los perros.
Fiby se pasaba el tiempo sola en un rincón de la casa, sólo se movía para comer o ir al cajón. Tenía pánico de mis otros gatos, y ellos aprovechaban su miedo para hacerle su estancia más desagradable.
Tuve que tener mucha paciencia, acercarme a ella despacio, acariciarla sólo cuando estuviera despierta para que me viera, acercarle comida (eso siempre funciona eh?),... en fin como una mamá...
Hoy Fiby es cariñosa y aunque de vez en cuando gruña es inofensiva, nunca saca las uñas y sólo hace el intento de morder cuando está muy enfadada y si te pilla un dedo te lo suelta enseguida.
Si gruñe o bufa enseguida coge puerta y se va. Parece como si no quisiera líos,... jajaja
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